Los limites son esa línea imaginaria que trazamos cuando no queremos sobrepasar las habilidades de nuestra vida. Es el miedo de pensar que fracasaremos si lo intentamos, ese temor que nos da de dar ese paso hacia adelante. Y no solo en nuestra vida terrenal nos sucede, también en nuestra vida espiritual lo hacemos poniendo límites a Dios, hacemos tratos, lo condicionamos, decimos quiero servirte pero cuida de mis hijos, ayúdame a prosperar y te seré fiel siempre o aun lo peor que no me suceda este problema porque yo no podre con esta carga, pero en realidad ¿Dios acepto esas condiciones? ¿Qué pasa si Dios cruza esos límites? ¿Qué pasa si Dios permite que suceda todo eso? Estaremos preparados para continuar y cambiar nuestra perspectiva.
La Biblia nos cuenta la historia de Job, el cual era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal, aun con todo eso Dios permitió al enemigo que tocara sus finanzas, su familia, que lo perdiera todo, pero menos que tocara la vida de Job, la única que quedo fue su esposa, la cual en vez de darle palabras de aliento y apoyarlo le dio una frase que lo podía desanimar "maldice a tu dios y muérete."
Cuando estamos rodeados de las personas incorrectas y nos sucede ciertos fracasos, son los que nos dicen que no servimos, todo lo que hacemos esta malo y nunca va funcionar, muchas personas hacen caso a eso y se rinden, toman la frase que le dice la esposa a Job y la cumplen, por eso debemos estar rodeados de las personas correctas que a pesar de pasar dificultades estén ahí apoyando.
Hay otros como Job que persisten y aceptan todo lo que les sucede ya sea bueno o malo, aunque llega un momento como le sucedió a Job que comienza a cuestionar y preguntar ¿Que hice malo para que me suceda esto? ¿Por qué te alejas de mí? Y hacemos tantas preguntas algunas sin sentido que no nos damos cuenta que limitados estamos, que esa barrera del límite no nos deja ver más allá y Dios tiene que demostrar cómo se lo hizo saber a Job con varias preguntas, pero una me llamo la atención y está en Job 38:4 ¿Dónde estabas tu cuando yo fundaba la tierra?
Es una pregunta que Dios sabía que no daría respuesta y aun nosotros no responderíamos, a veces reclamamos creyendo como que Dios no ha sufrido nada y Él nos pregunta ¿Dónde estabas tu cuando planeaba el sacrificio de mi hijo para darles salvación y vida eterna? ¿Alguna vez haz perdonado a los que te hicieron daño? Son preguntas que debemos reflexionar y pensar si de verdad vale la pena vivir una vida limitada, si sabemos que viviendo para Dios no hay tiempo y talvez ese segundo de tu problema no te deja disfrutar el resto de minutos de tu vida.
Dios dejo una promesa que la vemos en Romanos 8:28 que dice "Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados." Ama primeramente a Dios, cumple sus propósitos, no solo cuando te vaya bien en la vida, porque habrán peores momentos los cuales puede ser que están formando tu carácter, este transformando tu vida, apartando personas que pueden alejarte de su camino y todo eso mezclado hará que termine en bien en tu vida y en tu relación con Dios, como le sucedió a Job al final de ese proceso, Dios le dio el doble que tenía, lo bendijo aún más que al principio así que no te desanimes ni límites a Dios porque no sabes de todo lo que Él puede hacer por nosotros.




