domingo, 11 de diciembre de 2022

SEGUIDORES O DIFAMADORES DE JESÚS



 Siempre que empezamos en el camino del cristianismo nos preguntamos, ¿Qué debo hacer para ser un fiel creyente de Jesús? ¿Cómo puedo hacer para que las personas puedan ver en mí lo que Jesus desea? Y es ahí donde empezamos a acercarnos a líderes religiosos que nos empiezan a instruir en el camino de la evangelización, llevándonos a parámetros y reglas que de alguna manera en vez de acercarnos más bien nos van apartando del camino de Dios sin que nosotros nos demos cuenta.

Comienzan a ejecutar las doctrinas que creen ellos son las convenientes y todo aquel que no practique eso, se convierte en un ser pecaminoso condenado a la muerte espiritual.

De tanto escuchar eso de nuestros líderes empezamos a ejecutarlas nosotros, condenando por su vestimenta, desprestigiando por su estatus social, humillando por no saberse un versículo de la Biblia, o aún peor maldiciendo por el tipo de bulla que hacen con los instrumentos musicales modernos.

Y es ahí donde ya no somos seguidores de Cristo, nos convertimos en difamadores, en timadores, y por decirlo más referente a la Biblia nos convertimos en fariseos.




Esos fariseos sabían bastante de la palabra de Dios pero las reglas que tenían los cegaba y no podían comprender todo lo que Jesus le enseñaba a las demás personas.

Esas reglas que según ellos los protegía a asesinar a cualquier persona que fuera en contra de ellas.

Sino miremos lo que le iba a pasar a la mujer que encontraron en el acto sexual con alguien que no era su esposo, estaban ya apunto de matar y milagrosamente para la mujer apareció Jesus repartiendo cátedra y haciéndolos reconocer que todos ellos eran pecadores y no pudieron tirar las piedras a la mujer.

Pero hoy en día los fariseos modernos ya no matan a la persona en físico ahora lo hacen matándolo espiritualmente, dañándolos emocionalmente, despedazando a diestra y siniestra el espíritu de las personas que como mencione anteriormente no están cumpliendo como dicen ellos la senda antigua que ni ellos mismo saben cual.

Son tan bárbaros que aún leyendo esa enseñanza se atreven a tirar la piedra y salen corriendo a recogerla para volver a tirársela a la persona que quieren dañar amparándose en que está en el camino equivocado.

¿Cómo me convierto en un seguidor de Jesús?

Siguiendo dos sencillos pasos que se menciona en San Mateo 22:34-40

Ahí relata que los fariseos querían poner en jaque a Jesus preguntando, Cual es el mandamiento más grande en la ley? 

A lo cual Jesús les respondió Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento y el segundo es semejante. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

De nada sirve seguir tantas reglas, políticas, de que si cumplo o no la visión y misión de la iglesia donde asista, pero si no cumplo ninguno de esos dos mandamientos que dijo Jesus no estoy en nada. No malinterpretamos lo que ya está escrito y nos llevamos de encuentro a más personas que por nuestra culpa por no enseñar bien los estamos condenando cuando sea el día del juicio. 

Como dijo Pablo en I Corintios 11:1 Sed imitadores de mí como yo de Cristo y no le digamos a las personas, sed imitadores de mí como yo de los fariseos.

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